CONOCERSE ES CUIDARSE

Cuando pensamos en el cáncer de mama, inmediatamente se nos vienen a la cabeza cosas que pueden parecer terribles. Hospitales, doctores, quimioterapias, pastillas. Imágenes desalentadoras pero a la vez tan lejanas, porque “¿cómo me va a pasar eso a mí?, piensa una,  “Si soy joven aún”, “si igual tomo harta agua y hago ejercicio” .

“Yo no estoy en riesgo” o “ eso recién puede pasar después de los 50, encima hago senderismo, yoga, reiki, corro triatlones, no fumo, como súper sano, tengo como 600 cuarzos protectores que me compré en la feria artesanal de Pichilemu y no hay antecedentes de cáncer en mi familia”

En nuestras ocupadas mentes, muchas nos creemos invencibles y pensamos que el cáncer de mama es algo que le pasa a otras personas, a mujeres mayores, a la prima lejana de la tía Laurita, a esa vecina que siempre tiene mala suerte en todo y anda en bata todo el día, o algún caso raro en uno que otro capítulo de Grey’s Anatomy o Dr House, cosas que no pasan en la vida real, y por supuesto que “no a nosotras”.

Ojalá el cáncer de mama fuese algo tan distante como nos hacemos creer, ojalá fuera uno que otro caso aislado, pero la verdad es que lamentablemente es algo que le podría pasar, a cualquiera de nosotras, independiente de nuestra edad, estilo de vida, talla de sostén, religión, color político o personaje de Friends favorito.

Y si el cáncer de mama está constantemente acechando y no podemos controlar su aparición entonces ¿qué hacer ?

Es acá cuando antes de cualquier tratamiento, quimio, pastilla milagrosa o cirugía entra en juego… el famoso autoconocimiento.

Felizmente, atrás han quedado los días medievales en que escribir o decir PECHUGAS (o cualquier sinónimo coloquial o formal para referirse a nuestras glándulas mamarias) es mal visto o incómodo.

(Así que lo voy a escribir un montón PECHUGAS, TETAS, SENOS!!!!!) 

Todas tenemos, ya sean chicas, grandes, con forma de sandía o limón, las vemos todos los días, nos acompañan siempre, rellenando nuestros bikinis animal print en verano o escondidas bajo 3 camisetas de panty en invierno, están ahí incondicionalmente, así que ¿por qué no normalizar su existencia y cuidarlas un poquito mejor ?

El primer paso para protegernos del cáncer de mama es entender que nos podría pasar y estar atentas, autoexaminarnos, ya que la detección temprana será siempre nuestra mejor arma.

Autoexaminarse es fácil, rápido, lo puedes hacer en tu casa cuando quieras, se puede volver una parte de tu rutina, sólo basta tomar conciencia y cuidarnos un poquito más todos los días.

Conocerse y cuidarse es quererse, Palpa te invita a hacer del autoexamenen tu mejor aliado.

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